Frase del día: Alberdi y los hábitos morales
Febrero 13th, 2008 by Sebas Parigi
El tema de la moral en política generó grandes debates desde los inicios de la academia. Con alguna tradición aristotélica y toques de Ortega, el padre del constitucionalismo amaba el hábito del trabajo
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No pretendo que la moral deba ser olvidada. Sé que sin ella la industria es imposible; pero los hechos prueban que se llega a la moral más presto por el camino de los hábitos laboriosos y productivos de esas nociones honestas, que no por la instrucción abstracta (Juan Bautista Alberdi, “Bases”)
Juan Bautista Alberdi nació en Tucumán en el año de la Revolución de Mayo. Su padre, Salvador Alberdi, era un comerciante español y su madre, Josefa Aráoz y Balderrama, era de familia criolla. Su madre falleció a causa del parto de Juan Bautista.
Su familia había apoyado a la Revolución desde sus inicios y su padre frecuentaba a Belgrano, quien tendría una influencia decisiva en la vida y obra de Alberdi.
Se trasladó a Buenos Aires desde muy joven, donde estudió en el Colegio de Ciencias Morales, sin embargo abandona prematuramente sus estudios en 1824 debido a su afición por la música.
Pronto retomaría sus estudios de abogado, que comenzaría en Buenos Aires, continuaría en Córdoba y culminaría en Montevideo en 1840. En la formación de Alberdi, de todas maneras, sobresale su característica de autodidacta, alejado de los estudios sistemáticos y en ocasiones enfrentado con los ámbitos académicos.
En 1838 debido a su participación en la llamada “generación del 37“, y a su negativa a prestar juramento al régimen federal de Juan Manuel de Rosas, inicia un exilio voluntario en Montevideo primero, luego en Europa y más tarde en Chile. Regresa al país luego de la victoria de Justo José de Urquiza en la batalla de Caseros.
Bajo el nuevo régimen asume funciones diplomáticas en Europa, que son interrumpidas a partir de la organización de la República, en 1862. Regresa a establecerse en el país en 1878, sin embargo una fuerte disputa con Bartolomé Mitre lo empuja a trasladarse a Francia, donde muere el 19 de junio de 1884 en un suburbio de París
Actividad política e intelectual [editar]
Juan B. Alberdi
Los inicios de su actuación política se remiten a su protagonismo en la llamada “generación del 37″ junto a Esteban Echeverría y otros intelectuales que adherían a las ideas de la democracia liberal y se asumían como continuadores de la obra de los revolucionarios de mayo, propiciando una organización mixta del país como respuesta al enfrentamiento entre federales y unitarios.
En 1837 publica su primera obra destacada, llamada Fragmento preliminar al estudio del Derecho, que fuera su tesis doctoral en Buenos Aires y que se considera el inicio de la corriente historicista de la literatura jurídica argentina.
Entre 1838 y 1843 reside en Montevideo donde trabaja como abogado y periodista, y es secretario de Juan Lavalle, de quien se aleja debido a diferencias políticas. En este período escribe sus dos obras de teatro: La Revolución de Mayo y El gigante Amapolas, sátira sobre el régimen rosista y caudillista.
En 1843 se traslada a Europa por un breve período y regresa ese mismo año a América instalándose en Valparaíso, Chile, donde ejerce como abogado y gana enorme prestigio. Publica en Chile la reválida de su tesis doctoral, que lleva por título Sobre la conveniencia y objetos de un Congreso General Americano. Allí Alberdi expone la idea de una unión americana por medio de herramientas tales como una unión aduanera.
También publica otras obras sobre temas jurídicos y trabaja también como periodista bajo el seudónimo de Figarillo.
En 1852, luego de la batalla de Caseros que pone fin al régimen rosista, concluye su obra de mayor influencia en el constitucionalismo argentino y americano: Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, tratado de derecho público que constituiría una de las principales fuentes de la Constitución de la Nación Argentina de 1853, al punto que en su segunda edición llevaría un borrador de constitución utilizado por los constituyentes.
En 1853 publica un tratado complementario de Bases llamado Elementos de derecho público provincial argentino.
Justo José de Urquiza lo designa diplomático y le encarga la misión de obtener en Europa el reconocimiento de la Confederación Argentina bajo la nueva Constitución y evitar el reconocimiento del Estado de Buenos Aires, escindido de la Confederación, como nación independiente, misión que Alberdi cumple con éxito y que le valdría el encono de Bartolomé Mitre y de Domingo Faustino Sarmiento, tirria profundizada luego por la oposición frontal de Alberdi a la Guerra de la Triple Alianza.
La caída de Urquiza en la batalla de Pavón el 17 de septiembre de 1861 significó la destitución de Alberdi de su cargo de diplomático y una nueva ausencia del país hasta 1878, año en que es electo Diputado Nacional por Tucumán.
En esa ocasión, Sarmiento envía a su secretario privado a recibirlo en reconocimiento a su obra y en señal de reconciliación. Sin embargo, Mitre no tendría la misma actitud: se empeña en desacreditarlo por medio del diario La Nación, se opone a la iniciativa de imprimir sus obras completas que el presidente Julio Argentino Roca envía al Congreso y a su nombramiento como embajador en Francia.
Abrumado por esta circunstancia, Alberdi se marcha nuevamente hacia Francia y muere en Neuilly, suburbio de París, en 1884.


